sábado, 8 de noviembre de 2008

Dios está en todos lados


No se engañe. Dios está en todos lados. Dios es su vecino, su vecina, el árbol, su corazón, el cielo y el diablo. No se asuste y deje pecar a Dios. Usted ve sesgado. Usted debe ser libre. Deje pecar a Dios, insistimos. Porque la posibilidad de hacer es la posibilidad del equilibrio. Libérese y libere dejando hacer, dejando ser. La prohibición genera su contrario. El mecanismo de control es fabulador. Y no tema… que nosotros, que nosotras, jamás les pondremos una reja a su alrededor… no lo haga usted mismo, no se encarcele.


Dios está en todos lados, no tiene una forma particular, no vive en un espacio común, aunque bien podría hacerlo si así lo quisiera. Es un hombre de barba blanca, cierto. Pero no una de esas barbas extensas que llegan al suelo, sino una barba prolijamente recortada. Estatura media. Dios es un hombre pero es el árbol, el canal, el río, el agua y las ventiscas. Dios es el todo de las cosas y por eso puede ser el todo de las cosas. No tiene tiempo, no tiene espacio, no es finito, no es infinito: ES. La existencia como existencia no puede definirse. Dios es un continuo. Pero, si usted cree en Dios, usted cree en su vecina, en la Tierra, en el cielo, en el chico que pasa hambre, en el cura, en el obrero, en el maestro. Y como usted respeta a Dios, usted respeta a su marido, a su hijo, al monte, a los gatos y a los perros…. Usted… ¿cree en Dios?