jueves

El mensaje de Orión

Hoy han llegado desde el Sol las Energías Mágnum a la Tierra


Mensaje original canalizado por Cristina Di Martino Recibido el dia 20-2-2012 .

Hoy han llegado desde el Sol las Energías Magnum a la Tierra.
- Qué quiere decir esto?
Las Energías del Sol son energías Divinas
en muchas civilizaciones el Sol es Dios,
en verdad es un aspecto de El
verás que el Sol te da Luz
y Dios es Luz y te ilumina,
por ello hoy más energías Magnus del Sol han bajado a la Madre Tierra y la han llenado de Amor.
Pensa que al bajar a la Madre Tierra, Ella se llena de Amor y lo expande por todos los que están en Ella,
ya sea en sus aguas, ríos y montañas,
ya sea en el aire, en la Naturaleza misma, en todos los Reinos.
Qué es la Energía Magnum?
Es la mayor energía de Luz del Sol bajada en estos tiempos.
Hoy una coordenada energética hizo que también sea un Comienzo de Luz para muchos.
- Por qué ?
Mira, muchos esperan milagros que sucedan todo el tiempo,
mas el mismísimo milagro es la vida misma.
Muchos de Uds., los humanos, viven una vida sin darse permiso para vivirla en Amor y Felicidad,
por ello es que hoy, desde los cielos, desde Dios Padre Madre se ha bajado esta Energía Magnificente de Amor a través del Sol,
esto es la Energía Magnum.
Esta es una Energía más de Amor
Solo quienes a sabiendas de lo que quieren podrán sentirla,
porque el Humano Divino que está dentro del Humano común la puede empezar a sentir.
- Y cómo la sentirán?
Sentirán más fuerza vital,
sentirán más conexión con lo Divino,
sentirán que son parte de Dios,
pero esto tiene que ver con el Libre Albedrio de cada uno.
- Quiero preguntarte quién eres y por qué estás aquí ?
Soy el mismo Sol,
Astro que puso Dios en este lugar
para que Mi Luz llegue al Planeta viviente Tierra.
Yo también pertenezco a lo Divino,
dentro de Mi también hay seres que han ascendido
y hoy vengo a dar Amor a cada ser que quiera sentir la Presencia Divina de Dios.



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martes

NADIE TE OFENDE, TÚ TE OFENDES .....






Las personas se la pasan la mayor parte de su vida sintiéndose ofendidas por lo que “alguien” les hizo.

La sorprendente revelación que te voy a hacer, va a cambiar tu vida…
¡Nadie, nunca jamás te ha ofendido!
Son tus expectativas de lo que esperabas de esas personas, las que te hieren. Y las expectativas tu las creas con tus pensamientos. No son reales. Son imaginarias.

Si tu esperabas que tus padres te dieran más amor, y no te lo dieron, no tienes porqué sentirte ofendido. Son tus expectativas de lo que “un padre ideal” debió hacer contigo, las que fueron violadas. Y tus ideas son las que te lastiman.

Si esperabas que tu pareja reaccionara de tal y cual forma y no lo hizo… Tu pareja no te ha hecho nada. Es la diferencia entra las atenciones que esperabas tuviera contigo y las que realmente tuvo, las que te hieren. Nuevamente, eso está en tu imaginación.

¿Enojado con Dios? Son tus creencias de lo que debería hacer Dios, las que te lastiman. Dios jamás ofende y daña a nadie.
Un hábito requiere de todas sus partes para funcionar. Si pierde una, el hábito se desarma. El hábito de sentirte ofendido por lo que “te hacen otros” (en realidad nadie te hace nada) desaparecerá cuando conozcas mejor la fuente de las “ofensas”.

Cuando nacemos, somos auténticos. Pero nuestra verdadera naturaleza, es suprimida y sustituida artificialmente por conceptos que nuestros padres, la escuela, la sociedad y los medios nos enseñan y crean una novela falsa de cómo deberían ser las cosas en todos los aspectos de tu vida y cómo “deben” de actuar los demás. Una novela que no tiene nada que ver con la realidad.

También, las otras personas son criaturas de inventario. A lo largo de su vida, coleccionan experiencias: padres, amigos, parejas, etc. y las almacenan en su inventario interior.
Las experiencias negativas dejan una huella más profunda en nosotros que las positivas.

Y cuando una persona es “maltratada” (por no haber dicho o hecho lo que se esperaba de ella) por alguien, deja esa experiencia en su “inventario”. Cuando conoce a otro alguien, tiene miedo. Y trata de ver si la nueva persona repetirá las mismas actitudes que le hirieron, o sea que se predispone.

Saca una experiencia de su inventario negativo. Se pone los lentes de esa experiencia y ve a las nuevas personas y experiencias de su vida con esos lentes. Obviamente lo que teme lo provoca. ¿Resultado? Se duplican los mismos problemas y las mismas experiencias negativas.

Y el inventario negativo sigue creciendo. En realidad lo que hace es que te estorba. No te deja ser feliz. Y a medida que se avanza en años, se es menos feliz. Es porque el inventario negativo aumenta año con año.
¿Has visto a las personas de edad avanzada y a los matrimonios con muchos años? Su inventario es tan grande, que parece que la negatividad es su vida. Una y otra vez sacan experiencias de su inventario negativo ante cualquier circunstancia.



Una de las mayores fuentes de ofensas, es la de tratar de imponer el punto de vista de una persona a otra y guiar su vida. Cuando le dices lo que “debe hacer” y te dice “no”, creas resentimientos por partida doble. Primero, te sientes ofendido porque no hizo lo que querías. Segundo, la otra persona se ofende porque no la aceptaste como es. Y es un círculo vicioso.
Todas las personas tienen el derecho divino de guiar su vida como les plazca. Aprenderán de sus errores por sí mismos. Déjalos ser.


Además recuerda también que nadie te pertenece. Cuando los colonos americanos querían comprarle sus tierras a los pieles rojas éstos les contestaron: “¿Comprar nuestras tierras? ¡Si no nos pertenecen! Ni el fulgor de las aguas, ni el aire, ni nuestros hermanos los búfalos a los cuales sólo cazamos para sobrevivir. Es una idea completamente desconocida para nosotros.”
Ni la naturaleza, ni tus padres, ni tus hermanos, ni tus hijos, tus amigos o parejas te pertenecen. Es como el fulgor de las aguas o el aire. No los puedes comprar. No los puedes separar. No son tuyos. Sólo los puedes disfrutar como parte de la naturaleza. El cauce de un río no lo puedes atrapar. Sólo puedes meter las manos, sentir el correr de las aguas entre ellas, y dejarlo seguir.

Las personas son un río caudaloso. Cualquier intento de atraparlas te va a lastimar. Ámalas, disfrútalas y déjalas ir.

Entonces; ¿cómo puedo perdonar?

1) Entiende que nadie te ha ofendido. Son tus ideas acerca de “cómo deberían actuar las personas y Dios las que te hieren”. Estas ideas son producto de una máscara social que has aprendido desde tu infancia de forma inconsciente. Reconoce que la mayoría de las personas NUNCA van a cuadrar con esas ideas que tienes. Porque son ideas falsas.

2) Deja a las personas ser. Deja que guíen su vida como mejor les plazca. Es su responsabilidad. Dales consejos SOLO SI TE LO SOLICITAN, pero permite que tomen sus decisiones. Es su derecho divino por nacimiento: el libre albedrío y la libertad.

3) Nadie te pertenece. Ni tus padres, amigos y parejas. Todos formamos parte del engranaje de la naturaleza. Deja fluir las cosas sin resistirte a ellas. Ama y deja ser.

4) Deja de pensar demasiado. Ábrete a la posibilidad de nuevas experiencias. No utilices tu inventario. Abre los ojos y observa el fluir de la vida como es. Cuando limpias tu visión de lentes obscuros y te los quitas, el resultado es la limpieza de visión.

5) La perfección no existe. Ni el padre, amigo, pareja o hermano perfecto. Es un concepto creado por la mente humana que en ningún nivel intelectual puedes comprender, porque en la realidad NO EXISTE. Porque es un concepto imaginario.

Un bosque perfecto serían puros árboles, sol rico, no bichos… ¿Existe? No.

Para un pez el mar perfecto sería aquel donde no hay depredadores ¿Existe? No.

Sólo a un nivel intelectual. En la realidad JAMÁS VA A EXISTIR.

Naturalmente, al pez sólo le queda disfrutar de la realidad. Cualquier frustración de que el mar no es como quiere que sea no tiene sentido. Deja de resistirte a que las personas no son como quieres. Acepta a las personas como el pez acepta al mar y ámalas como son.

6) Desintoxícate del veneno del rencor y reconcíliate con la vida. La vida real es más hermosa y excitante que cualquier idea que tienes del mundo.

7) Imagina a esa persona que te ofendió en el pasado. Imagínate que ambos están cómodamente sentados. Dile por qué te ofendió. Escucha su explicación amorosa de por qué lo hizo. Y perdónala.

8) Si un ser querido ya no está en este mundo utiliza esta dinámica para decirle lo que quieres. Escucha su respuesta. Y dile adiós. Te dará una enorme paz.
A la luz del corto período de vida que tenemos sólo tenemos tiempo para vivir, disfrutar y ser felices. Nuestra compañera, la muerte, en cualquier momento y de forma imprevista puede tomarnos entre sus brazos. Es superfluo gastar el tiempo en pensar en las ofensas de otros. No puedes darte ese lujo.

9) Es natural pasar por un periodo de duelo al perdonar, deja que tu herida sane. Descárgate con alguien para dejar fluir el dolor. Vuelve a leer este artículo las veces necesarias y deja que los conceptos empiecen a sembrar semillas de conciencia en tu interior. Aprende con honestidad de los errores que cometiste, prométete que no lo volverás a hacer y regresa a vivir la vida.

Y como dirían los Beatles, ¡Let it be!…

Deja al mundo ser. Y déjate ser a ti también.



LAS EXPECTATIVAS

La gente, las situaciones, las cosas y “el destino” no nos fallan, son nuestras expectativas esa aparentemente inofensiva y sutil forma de inmoralidad.

Dicen por ahí que las copias, esas que nos mandan hacer en el colegio cuando somos niños, no sirven para nada. Dicen que no se aprende nada con ellas.

Sostiene la gente entendida que para aprender el aprendizaje debe ser significativo, es decir, que solo aprendemos lo que nos interesa de verdad, lo que nos motiva, lo que vivimos, lo que significa algo para nosotros.

Pues bien, nuestra tozuda manía de crearnos expectativas lleva toda la vida haciéndonos sufrir y todavía no lo hemos aprendido. Se supone que en este caso el sufrimiento debería ser suficiente aprendizaje y deberíamos de dejar de crearnos esas expectativas que lo causan.

Pues no terminamos de aprenderlo y seguimos “espectando”, sobre las cosas, sobre las situaciones, sobre lo que va a suceder o no, sobre cosas sobre las que no se tiene absolutamente nada de control, como los juegos de azar, como el clima (lluvias o no lluvias), sobre los gobernantes, nuestros deportistas o equipos favoritos, sobre los libros que no hemos leído o las películas que no hemos visto, pero sobre todo y por encima de todo sobre las personas… llámense: familiares consanguíneos o políticos, pareja, hijos, jefes, subalternos, compañeros de trabajo, vecinos conocidos y hasta de desconocidos.

Así que como no aprendemos sufriendo, vamos a probar del modo tradicional, a ver si funciona, y puede ser que ni así.


Copia cien veces:

* Crearme expectativas me hace sufrir mucho
* Crearme expectativas me hace sufrir mucho
* Crearme expectativas me hace sufrir mucho
* Crearme expectativas me hace sufrir mucho
* Crearme expectativas me hace sufrir mucho
* Crearme expectativas me hace sufrir mucho
* Crearme expectativas me hace sufrir mucho………



Tomado de aquí.

Paloma Cabadas-La muerte lúcida 1/2

Paloma Cabadas (1/6)

sábado

Despertando como UNO- (1) La llamada

Eduardo Ontiveros. Compartiéndome (4).

Eduardo Ontiveros. Compartiendome (3). Sobre el secreto del DAR.

Entrevista a Claudio Naranjo:





Qué es el eneagrama?                                                                                       

Una herramienta de autoconocimiento, la más completa.

¿En qué consiste?
Es un mapa de las nueve pasiones que conforman tu personalidad: te ayuda a conocerlas, y así identificar cuál de ellas te domina.

¿Cuáles son esas nueve pasiones?
Ira, orgullo, vanidad, envidia, avaricia, cobardía, gula, lujuria y pereza.

Suenan a los pecados capitales.
Los griegos ya enumeraron casi todas esas pasiones, llamadas luego pecados por el cristianismo, y que son a su vez los nueve eneatipos del eneagrama.

¿Y una de esas pasiones me domina?
Siempre hay una dominante sobre las demás: identifica cuál es la tuya, y así podrás trabajarte para equilibrarla con las demás.

¿Con qué fin?
Dejar de actuar reactivamente, con automatismos, como una máquina: ante cada situación serás capaz de actuar con conciencia.

¿Cuál es su pasión dominante?
La avaricia.

¿Sí?
He temido siempre quedarme sin nada: temeroso de la precariedad de mis recursos, me ha costado invertir en mis capacidades, he desconfiado de mí... Y eso me ha dejado en el filo del vivir, una vida por vivir.

¿No ha podido dominar esa avaricia?
Ya sí, pero ha sido difícil. Ya lo dijo Churchill: "El hombre se tropieza con la verdad..., pero se levanta y sigue su camino".

¿De dónde proviene el eneagrama?
De un esoterismo cristiano de Asia Central, que divulgó por Europa una especie de Sócrates ruso de principios del siglo XX, Gurdjieff. Y de él lo aprendió Óscar Ichazo, que me lo enseñó en el desierto de Arica.

¿Cómo fue usted a parar al desierto?
Era 1970, y yo pasaba el peor momento de mi vida... Y me retiré durante seis meses.

¿Qué le había sucedido?
Mi segunda esposa tuvo un accidente de automóvil y murió mi hijo de once años.

Sobreponerse debió de ser duro...
Yo tenía 37 años y me tendía en su camita y pasaba horas y horas llorando. Un día entendí que era llanto por lo que no había podido quererle. Sentí su presencia y dejé de llorar.

¿Y qué aprendió en el desierto?
Yo era médico psiquiatra. Vi que la medicina farmacológica abordaba síntomas, pero no la raíz del problema del paciente: la dejé para ejercer como psicoterapeuta.

¿Es muy malo que mande una pasión?
Lo malo es que en ese caso tu vida será más pequeña, automatizada, dilapidarás energías..., pudiendo vivir más plenamente.

¿Qué automatismo le hizo ser médico?
A los seis años vi la luna llena y le pregunté a mi madre qué era eso. Me dijo que era un cuerpo celeste, como lo eran las estrellas, los planetas..., y me habló de la gravedad... y experimenté un intenso placer ante ese vislumbre de conocimiento... Y ya busqué repetir ese gozo, y eso me llevó a la ciencia.

Pero luego dejó la ciencia.
Cuando sentí que la filosofía y la psicología afrontaban mejor el dolor de la infelicidad.

¿Cuál ha sido su momento más feliz?
A los 20 años tuve una relación erótica con una conocida de 40 años, y sentí tanta alegría... ¡El mundo era bello! Sentí la alegría normal del vivir, y ahí fui consciente de que yo no había estado vivo hasta entonces.

Ha llegado a conocerse perfectamente a sí mismo?

En el centro de la cebolla, si vas quitando capas y capas, no hay semilla, ¡no hay nada!

¿Qué significa esto?
Que lo único que hay son los demás. Antes yo me recluía en mi torre de marfil, pero hoy veo los problemas del mundo...

¿Cuáles son?
Todos derivan de una estructura patriarcal profunda, de modo que todos se diluirían si educásemos a los niños de otra manera.

¿Cómo, exactamente?
Integrando intelecto, cuerpo, emociones y espíritu, para ser más amorosos, más libres: más sabios. Pero para eso es decisivo primero que eduquemos a los educadores.

¿Tenemos una educación no amorosa?
Demasiado intelectual, institucional, individualista, patriarcal y poco humanística. Nuestra sociedad sigue siendo machista y depredadora. Ya decía Cicerón: "Cada senador es sabio..., pero el Senado es un idiota".

¿Solución?
Integrar intelecto, amor e instinto, nuestros tres cerebros. Abrazarlos a los tres de verdad: por ahora, el intelecto ha eclipsado el amor y ha demonizado el instinto.

¿Debo dejarme llevar por mi instinto?
Si te arrastra, no eres libre: se trata de aliarte con tu instinto.

¿Qué pasión domina hoy al mundo?
La vanidad. Se expresa en la pulsión por el éxito económico, la supremacía tecnológica, la confusión entre valor y precio...

¿Hacia dónde se encamina el mundo?
Muchos son los llamados..., pero muchos son también los sordos. Hay una pulsión de transformación cierta, pero pasa por encender la luz y ver en tu propia oscuridad.

Y si lograse encenderla, ¿qué veré?
Sabrás que todo es pulsátil, que todo late... Si buscas el yo, acabarás topándote con la ausencia de yo: lo transformador es sentir el ser. Si eso sucede, tendrás días peores o mejores..., pero recordarás el sabor del ser.

¿Un consejo definitivo?
Ocúpate del reino del corazón, y el resto te llegará por añadidura.



jueves

PEDAGOGÍA 3000 de NOEMI PAYMAL


“Me decían que mi hija en la escuela, que era una niña bien especial, tanto que su profesor de alemán la echó de clase un día por insoportable. Síndrome de Hiperactividad y Déficit de Atención, decían. Y el psicólogo confirmó el diagnóstico apresurado del profesor. Cambiamos la escuela y el método, y todo cambió. De la noche a la mañana ese síndrome, tan temido como calumniado, desapareció. El diagnóstico había fallado y afortunadamente también su pronóstico.

“El enfermo era el sistema de educación, lo que faltaba era motivación, una forma eufemística de decir que esa escuela no tenía maestros, sólo profesores y técnicos. Una enseñanza sin amor no motiva y la motivación es el ingrediente esencial de la atención, del aprendizaje y de la memoria.

“Si lo que conoces no lo sabes, porque no lo saboreas; si tus palabras sólo repiten lo que ya dicen los libros, pero no tiene el contexto significativo de tu propia alma, si lo que dices no resuena en tu corazón, posiblemente tu clase se convierta en un lugar donde reinará el déficit de atención. Seguramente médicos y psicólogos te darán la razón cuando evalúen clínicamente la situación. Pero lo que nos importa es la causa. Han perdido la motivación, se aburren, su atención se dispersa buscando lo que en clase no encuentran…

“Liberar el potencial humano, educar para una cultura del compartir, integrar todas las vertientes de nuestra inteligencia en una inteligencia adaptativa que nos permita a todos dar lo que vinimos a dar de nuestra vida…

“Es hora de unir las ciencias humanas y las ciencias de la vida en la dimensión de un ciencia espiritual que nos permita dar sentido a la crisis actual. Tal vez necesitamos menos diagnósticos y pronósticos y más compromiso con nuestros hijos. Al fin de cuentas, ellos son las semillas de la tierra, la cosecha del futuro y la esperanza de una cultura de relaciones humanas en sintonía con la Pachamama.

Hemos dado pasos gigantes en términos de educación, es cierto que el cambio cuantitativo es innegable, han mejorado los ingresos, pero en el proceso no ha habido un avance cualitativo correspondiente:

-         Tenemos más conocimientos, quizás hayamos adquirido nuevas técnicas y destrezas, pero en el camino hemos ido renunciado a la capacidad de crear nuestras obras más bellas.
-         Tenemos más profesores y menos maestros, más doctores y menos sabios; sabemos más de producción en serie y mucho menos de artesanías, más de piezas renovables concebidas para la competencia y tal vez más ciencia, pero mucho menos de la magia de hacer lo que hacemos con conciencia.
-         Tenemos más de todo lo otro y mucho menos de nosotros. Los sistemas masificados clasifican de anormal a quien se sale de la curva de la mediocridad. Educamos para la repetición, premiamos la memoria y el automatismo, condenamos a los estudiantes a perder rápidamente su vocación y los calificamos para que sólo aprendan a reproducir modelos ajenos. Casi todos los estudiantes de medicina que un día ingresaron a sus universidades llenos de vocación la habrán perdido al cabo de tres años de “Educación superior”.

Las malas notas, la deserción escolar y la violencia, no son la enfermedad. Son el síntoma inequívoco de un sistema de educación profundamente enfermo. Pero más presupuesto, más tecnologías, más profesores, más ordenadores, más aulas y más parche. La enfermedad de nuestro sistema educativo es un profundo Déficit de Humanidad, una pérdida de vocación por la vida. Educa para el éxito, para la competencia, para el examen, pero no para enamorarte de la vida.

¿Y si la Pedagogía, más que un cúmulo de teorías y de técnicas, fuera una estrategia humana para re-encartar la vida? ¿Y si pudiéramos aprender enseñando, aprender aprendiendo y así ser, siendo únicos, lo que somos, como somos, para experimentar la plenitud de ayudarnos? ¿De completarnos? ¿Y si así, se unieran la cabeza y el corazón en un proyecto de vivir, en el que la comprensión nos lleve a un nuevo tipo de relación con la naturaleza en nosotros?

Ese día, el amor será nuestra mejor medicina y nuestras medicinas llevarán implícito el amor. Ese día la pedagogía será también nuestra terapéutica y la terapéutica será nuestra mejor pedagogía. Ese día, no tan lejano, la pedagogía convocará todas nuestras inteligencias en este cauce de sabiduría que vincula la Gran Cadena de la vida. Que esa Nueva Pedagogía nos involucre en la dimensión de una nueva cultura de relaciones humanas, una en la que la libertad sea consecuencia de la responsabilidad.

Una cultura en el camino del alma. Una cultura del alma.

Estoy convencido, querido lector, que Pedagogía 300 de Noemí Paymal será parte de ese camino.

                                                                                                         Jorge Carvajal Posada.


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