lunes

Sangre



El velo se extendió por toda Latinoamérica. Vuelvo a ser aquel profeta de otras tierras que escribía a la luz de la vela sus ideas. Vuelvo a ser el dominador dominado que se detiene en su pensamiento para saber qué hay de cierto y qué hay de falso en él.


Soy asombrosamente cerca de Yucatán. Soy la tierra. Y reconozco en los pasos la llegada del invasor. Todo oro busca ciego, en mis entrañas. Y se ha desperezado de la desidia de una época invasora. Tu sangre es muerte. Tu movimiento es miedo, es temor.


Y en aquella selva que ya no recuerdo, acaso un páramo desolado, se esconde entre montes. Y allí un anciano levanta una copa repleta de sangre de animal. Su nombre es Maloi, héroe indio de las épocas de invasión, de irrespeto. Un santo gritador viene del otro lado. Y a la espera de un milagro, la tierra andina se viste de fiesta también. Es su esperanza.


Nosotros desestimamos el esfuerzo. Es un camino que no hace sino olvidar el nuestro. Allí, en la comida de lo que hemos vivido, está la respuesta al interrogante: ¿cuánta dominación será necesaria para garantizar la vuelta? Hay saturación de sangre que renueva el tiempo y cambia de profecía y profeta.

La respuesta del cielo



Iba caminando, mirando al suelo, pensando en todos los problemas que aún no existían. Iba preocupado por aquello no había pasado y lo que jamás se daría. Iba, como quien dice, “en otro mundo”.


Pero, de tanto ver que eso que pensaba era tan incierto, decidí levantar la cabeza. ¿Cuánto tiempo destinamos a mirar el cielo? Allí, en ese lugar, vomitan respuestas a preguntas. No es místico. Es la Unidad de la inmensidad. El espacio de la “humildad obligatoria”.


Allí me decían volver al hermano, a la hermana. Allí me decían el camino sinuoso pero verdadero. Allí me decían vocación, esfuerzo pero alegría. Allí me decían por mi nombre.

La libertad como supuesto



La libertad no existe. Yo no soy libre ni tú eres libre. Sólo por eso buscamos la libertad y, algunos, sin querer, hasta la conseguimos. Pero, por la gracia que nos ha otorgado Dios, no somos plenamente libres. Parece una paradoja, ¿no?, pero no lo es.


El impulso necesario, como en el caso de la utopía, lo da la libertad. La posibilidad de librarnos del doble yugo social/individual, hace posible que busquemos espacios en donde la libertad sea un hecho. Pero ella, necesariamente, se esconde de nosotros. Aún cuando podamos asimilar algo parecido a la libertad, no sabremos que estamos allí. Algo parecido pasa con la paz o sensación de paz; casi no soportamos esa sensación, pero la exigimos a diario. Cuando nada nos abruma, cuando poco nos inquieta, cuando nos reconectamos con nuestro ser interior y nos vinculamos con la naturaleza, al poco tiempo, saltamos espantados ante semejante cosa. Acostumbrados a la violencia, no siempre somos capaces de “soportar” nuestra paz.


El supuesto de la libertad mantiene vivo a los corazones. Sin ella, ¡qué poco esperaríamos de la vida!, ¡qué sin sentido! Pero, con ella –en su búsqueda- movilizamos diariamente millones de energías que quieren reintegrarse y congraciarse con el todo universal. Con ella vamos hacia la abolición de todas las cadenas, la desintegración de todos los condicionantes y la superación de nosotros en nosotros.

La espiral en mi cuerpo



Una espiral me rodea. Un movimiento espiralado rodea mi cuerpo.

En el lugar en donde encuentro un punto negro, allí está el estancamiento de la energía.

Trabajando sobre ese punto puedo reconducir la energía por la hélice pertinente.

Esa espiral es parte mía. Es constitutiva de un existencia.


miércoles

El niño



Pero el niño juega con las palabras que desconoce. Y busca desesperado el espíritu que supone. Y yo lo observo crecer, día a día, en su boca sus dientes, pequeños dientes. Y él avanza en su expresión, y cuenta con las pequeñas riñas que lo vieron nacer. Se le suman, uno a uno, los impulsos que le dieron existencia, como energías dispersas que se unen.


El niño aparece y desaparece: es su auto, es su casa, es su trabajo, es su salario, es su esposa, es su patio; es lo que es… pero allí se encuentra. El niño busca refugio de su palabra: sabe que ella duele en el aprendizaje.


Los juegos, a él, ya no lo entretienen.

El medio artesano



La escoba blandía su tiempo de aquí para allá. Se hacía de lágrimas secas su recuerdo. Ella pasaba por sobre la superficie buena parte de su ser. Ella rajaba la tierra sin que nadie lo supiera. Ella, avisaba al santo grial la salida de emergencia.


Encontró en las manos de un artesano la forma de acomodar su espalda. Encontró la fuerza abrasadora que movía su contorno. Se hicieron fuertes, juntos, y volvieron a la vieja escuela de la especulación. Arrojaron al río todo aquello que no les servía y se fueron a paseas lejos. El niño, aquel que los observaba desde una ventana, silbó la forma del futuro amor entre la escoba y el artesano.


Una noche volvió a su lecho. Se refugió en los brazos de aquel que la abrazaba y se echó a reír. Reía fuerte y fuerte y todo el pueblo la escuchaba. Volvió a rajar la tierra y nadie lo supo. Se acostó, pensó en volver pero se dio cuenta de que ya estaba en su casa. Abrió la puerta y voló.

El árbol genealógico






Si un padre lleva a un padre, una madre lleva a una madre. Si un abuelo es un profeta o un artista y una abuela una modista o una ama de casa. Si tus bisabuelos son los que te dieron el orden desde la distancia.


Si en los recorridos de tu familia puedes hallar tu propio recorrido; algo habrás encontrado. Y en ese encuentro parte de tu destino. Y en el camino esos espejos que llevan tu sangre pero que llevan mucho más que eso. Mira en el tiempo y descubre lo dado. Descubre tus elecciones.

Canalizar desde Orión



Una ruta. Eso es lo que construimos. Y una dirección: el amor. Y para ustedes es más difícil postularlo que realizarlo. Pero insistimos: el amor.


Y la oleada que nos ha transportado hasta nuestros pensamientos de ida y vuelta. Y una duda pequeña que se transforma en una puerta al conocimiento que te proponemos. Y eso que hemos visto en tus ojos y hemos olido en tu pelo. Esa fragancia.


El risueño se niega a llegar. Se queda estancado, en el cielo, arriba (¿lo ves?), esperando que alguien más lo baje con su mirada. Y se dedica a silbar con la gracia de un hombre de paso, un turista. Pero en él radica la vida, tan otro para los ojos terrestres. Él canaliza desde Orión.

Algo habita




La vida es solitaria. El tiempo de papel es precioso. Cada movimiento que alcanzo a divisar es motivo de gran esperanza. Aún se mueven. No han muerto jamás. Algo habita.


Tú miras desconcertado esto que te digo; y aún pretendes dignidad. Lo contrario es el impulso negador, el que oscurece y opaca. Lo contrario es eso. Lo sombrío.

martes

La Preparación para la Evacuación



Yo creo que es algo que uno reconocerá en lo interno. No es tanto una preparación en relación con algo, no es preparación para una evacuación; es preparación en sí misma, que puede estar promovida, provocada por la idea de evacuación, pero lo importante es que uno sienta en qué consiste su preparación.


La preparación es una adaptación a algo que, únicamente investigando en lo profundo, uno podrá saber de qué se trata. Creo que todos vamos a sentir la sugerencia de esa preparación, pero tenemos que ver con relación a qué estado de ser nos inclina esa preparación, ¿de qué trata, en qué versa ella en sí? Eso es lo importante.


Preparación es una palabra tan ambigua que nos puede llevar a engaños, pero yo creo que cada uno lo sabrá en el momento oportuno. También cada uno de nosotros puede hacer observar a otro si puede estar en esa preparación o no; debemos ayudarnos mucho, los unos a los otros, a mantener los ojos abiertos, a estar despiertos, a ver lo que implica preparación. Es una disciplina muy universal, porque nadie puede preparar o ayudar a otro en los términos en que para sí mismo significa preparación, tiene que olvidarse de sí para ayudarlo, pero ahí está la garantía de lo universal, que pueda bucear en lo profundo de cada ser y ver en qué puede consistir esa preparación. Ver qué dilema puede un hermano atravesar y significarle preparación, descubrir eso sabiendo que no hay que pensar en términos de lo que uno es, sino simplemente mirar.


Si hiciéramos eso extensivo al grupo en sí, ¿qué podría significar preparación para un grupo? Mutua tolerancia y el orden que sucede a la tolerancia. Las cosas bien ordenadas siempre tienen un buen destino, pero el destino depende mucho del orden interno que ese grupo tenga y éste depende mucho de la tolerancia que haya. Creo muy importante eso, que la tolerancia dé lugar al orden y el orden de lugar al afecto, al amor de uno por el otro, pero primeramente que el afecto vaya ganando el corazón de todos, que podamos despertar de esa manera conjunta a otra realidad, ya habrá luego designios sobre esa unidad, pero primero ganar ese algo misterioso, cohesivo que une a todas las cosas y a todos los seres.


Creo que momentos importantes se irán ganando y a cada cual será según sus obras, cada uno estará en el lugar que más afinado, más necesario le sea. Hay dos cosas a distinguir: la necesidad interna de cada uno y el sentido de la utilidad que cada uno pueda tener y de acuerdo con esa necesidad interna serán ubicados los seres humanos. Y esto es algo que más que nada habla de reajustes y buenas disposiciones o de grandes signos de utilidad; tanto una cosa como la otra serán muy evidentes: la necesidad interior de cada uno de estar en lugares o la necesidad de prodigar la utilidad que como ser humano tiene.


Hay una razón en el tratamiento de este tema que tanto se ha vuelto a repetir y que se volverá a repetir cada vez con mayor profundidad, con mayor conciencia de la realidad, con mejor disposición y alcance; y será bueno más adelante distinguir los grandes dilemas del momento actual.


¿Deberá uno combatir en las fronteras o deberá organizar la nueva condición? ¿Cuál será el trabajo para cada uno? Yo creo que todas las almas que puedan participar de una manera positiva en este Fin de los Tiempos han atravesado épocas muy álgidas de la Humanidad: grandes holocaustos, grandes contiendas, desastres, todos han pasado por algo de eso porque es ahí donde se forjaron y, tal vez, parte del destino de todo eso era capacitar a un gran grupo humano para este otro tiempo.


Un gran escritor de nuestro tiempo decía que si había un pueblo en la Tierra capaz de sobrevivir a un holocausto, indudablemente era el pueblo hindú, porque el sistema de vida que tiene, la pobreza y muchos otros aspectos como la fe inclaudicable que tiene, lo torna muy apto. Estos hechos van a ir prodigando sus propias enseñanzas.


P: Pensaba en la maravillosa obra que Schindler hizo al elegir a determinadas personas y salvarlas del holocausto, pero me entristece profundamente el destino que tuvieron los que no pudieron ser salvados. Cuando se habla de evacuación planetaria, se pone el énfasis en los lugares especiales del planeta y, en algún sentido, creo que eso ya está resuelto y me siento incluida, pero si hago una retrospección en mi vida, hasta hace poco tiempo yo me sentía tan llena de las mismas miserias que todo el mundo tiene, y por un lado, me siento gloriosa pero por el otro, siento una gran pena.


R: ¿Para quién trabajará esa pena? Por un lado, te sentís gloriosa por sentirte salva, pero por el otro, una gran pena; sin embargo, la pena trabaja para lo mismo. Indagá en la naturaleza de esa pena. Quizás no sea pena por las personas sino por la condición que el mundo vive y te sirva como un vehículo telepático para ver lo que allí sucede.


Es como si nos invitaran a un determinado momento en la vida del mundo y viéramos lo que allí ocurre y lo que vemos no es muy grato, luego volvemos, pero, ¿dónde queda impreso todo lo que allí se vio? En la pena. Quiere decir que esa pena le va a revelar la condición del mundo y cuando le pregunte a la pena, ésta le va a contestar, le va a hablar de todo lo que vio, de la gravedad del momento, de los que se salvaron y de los que se fueron y mil cosas. Por eso creo que la pena trabaja para el mismo patrón, es un índice de gravedad más que nada y eso no quiere decir que no te sientas apenada por la gente, es para que sepas que en la pena hay mucho más.


En esos momentos, tal vez se vean medidas que se deban tomar y que trabajan para un mundo mejor y que sin ellas no habría un mundo mejor, aunque nadie quisiera que fuesen necesarias pero, ¿qué queremos, que el mundo continúe así o peor todavía? Hay algo que debe detener la insania en el mundo, debe detenerla. En fin, servite de la pena.


P: ¿A qué se debe la tolerancia de la Naturaleza? ¿Por qué no responde a tanto horror y tanta desinteligencia? ¿Qué pueden hacer los Mansos de la Tierra durante este proceso?


R: Tus preguntas nos llevan a considerar un gran tema: ¿cuál será el instante más álgido en la vida de la humanidad? ¿Cuál será la actitud, la postura humana que podría cargar definitivamente el brazo de la Naturaleza?


Creo que cuando la humanidad ya nada pueda hacer con sus horrores, cuando solo pueda acumularlos y propagarlos, la Naturaleza va a interrumpir ese proceso. Mientras pueda hacer otra cosa, mientras haya una posibilidad de cambio, todavía hay tiempo, todavía hay una esperanza, una oportunidad de que el ajuste, o la represalia parte de la Naturaleza no acontezca; pero cuando eso sea un imposible y la masa caótica no pueda hacer otra cosa que seguir produciendo caos, ahí se interrumpiría su accionar de la mano de las fuerzas naturales.


Pero, ¿cuál es el papel que juegan los Mansos de la Tierra en este proceso? ¿Deben ellos intervenir en algo así? Creo que no. Es muy difícil cambiar esa situación. Los Mansos tienen otro proceso: deben crecer para poder heredar este mundo, aunque sea un mundo en ruinas y poder llevarlo a un buen destino.


Su tarea es posapocalíptica, no preapocalíptica. Sin embargo hoy están creando los fundamentos, la plataforma, los cimientos de esa nueva condición. Y en ese sentido, hasta los mismos caóticos los están ayudando, porque los Mansos necesitan de una gran enseñanza, de una gran moraleja y esta moraleja la van a extraer de esta misma situación. No podría existir una moraleja más acorde al crecimiento de los Mansos que la que los caóticos les pueden dar llevándolos a una situación tan tremenda que solo les reste decir: “¡No queremos vivir nunca más todo esto!”. Eso va a ser inevitable, porque los Mansos necesitan madurar. Hoy pueden tener una plataforma harto teórica y eso está bien pero necesitan atravesar el fuego de las circunstancias, el fuego del holocausto, el fuego de lo sagrado y eso vendrá a través de las consecuencias.


El mundo va a vivir cosas así pero todavía pueden variar los términos en que eso sea vivido. ¿Cuál será la plataforma de los Mansos? ¿Cuál será su enseñanza? Eso puede ser de muy distintos órdenes. Cuando hablamos de la Gran Evacuación estamos haciendo referencia a un término más que nada. No es para hacernos a la idea de que vendrán seres de otros mundos a evacuarnos, no es eso lo que nos debe ocupar.


La Gran Evacuación es un gran proceso que consta de cinco frentes.


El primero de esos frentes está en relación con la gente que siente deseos de vivir en un mundo de paz y que de alguna manera van a presentir el momento álgido de la humanidad y van a buscar lugares seguros de la tierra, inspirados por un Éxodo. Y serán esos grupos que vivirán esparcidos por el mundo, los primeros herederos de la nueva condición. Telepáticamente están recibiendo una información y una formación a esos efectos, están siendo capacitados con relación a esos lugares seguros de la tierra. Esos lugares ya han sido preparados, están imantados con otra realidad y el ejercicio no está solamente en encontrar esos lugares sino en registrar la nota saliente, la nota de afinidad del lugar mismo. En eso consta, en pocas palabras, el primer frente.


El segundo frente está referido al rescate de una parte de la Historia de la Humanidad que tanto le compete a la humanidad que vive en la superficie como a aquellos seres que viven en ciudades intraterrenas. Pero, ¿de dónde vienen esos seres? ¿Son todos ellos oriundos de este planeta? No todos. Muchos de ellos presenciaron antiguos desenlaces de la humanidad y se refugiaron en el interior de la tierra, donde continuaron evolucionando y se fueron asociando cada vez más con gente que venía de otros planetas y crearon una gran sociedad conjunta en lugares intraterrenos. El segundo frente está constituido por ellos.


¿Puede uno rescatar entonces los vestigios de las Grandes Civilizaciones, de los grandes momentos de la Historia? ¿Puede tomar esa sustancia, esa filosofía, esa forma de vida? Claro que sí, y con ello puede comenzar un diálogo telepático con esas corrientes tan avanzadas en comparación con nosotros y disponer de una gran enseñanza. No es el hombre yendo de un lugar a otro, en la búsqueda de esas ciudades intraterrenas, sino encarando el rescate de lo que ellas tienen para ofrecer. Los que tengan que estar en esos lugares pueden estar seguros que serán encontrados, no deben preocuparse por eso, pero sí deben abocarse a hacer el proceso, a capacitarse para rescatar y reproducir las instancias de esa evolución paralela y saber cómo ha proseguido a lo largo del tiempo.


El tercer frente está en referencia a otra realidad, pero también está dado por el ejercicio de la telepatía, porque todo el proceso de los Mansos es telepático. Y esa tercera telepatía está dirigida a lo que podemos llamar las Bases en el Espacio, que son representaciones universales de lo que en realidad el Universo es, donde hay una enorme fuente de aprendizaje para que la humanidad algún día pueda desembocar en la Vida Universal. Hay una enseñanza referida a la inmersión en la vida del universo de la cual esas naves-madres o bases del espacio tienen un contenido de información increíble sobre todo lo que el ser humano desee saber y muy especialmente referidas a la Doctrina Solar y el futuro del planeta. Y entre esos dos parámetros se halla la gran enseñanza proveniente de esas naves del espacio.


Tenemos el cuarto frente que son los Mundos Avanzados del Universo, mundos muy superiores a todo lo que conocemos. ¿Bajo qué instancias, en qué etapa de la vida de un hombre podría verse inspirado por una realidad semejante? ¿Cómo puede entrar a través de la telepatía en contacto con esos Mundos Superiores en los que la vida es tan diferente? Creo que solo podría hacerlo en la etapa de la ancianidad, cuando han decrecido muchas de las necesidades humanas y que por lo tanto, empieza a estar apto para atender a otras cosas. Por eso si uno, al entrar en la ancianidad, pudiera encontrar un motivo lo suficientemente poderoso para continuar su vida, podría darse un tipo de transformación o mutación celular que le permitiría por un lado prolongar su vida, y por el otro, empezar a extraer viejos conocimientos, no tan solo de la Evolución Humana porque eso seguramente su alma ya lo ha registrado, sino del Pasado de la Creación. Quiere decir que recobraría un código celular referido al Pasado de la Creación que, en su impronta energética, le prolongaría la vida y le daría connotaciones de lo que una vida futura puede ser. Si el hombre pudiera hacer esto va a necesitar de una referencia que estaría dada por el factor telepático relacionado con esos Mundos Superiores. Se crea así un campo telepático sumamente fértil, se remite a esos mundos superiores y comienza a comprender lo que es el Pasado de la Creación. ¿Podremos dar lugar a un estado longevo? Si tenemos una causa lo suficientemente poderosa que necesite ser comprobada físicamente o ser vivida físicamente, seguramente la Providencia va a considerarlo y le concederá los años de vida suficientes para hacer ese sagrado intercambio. En esto estaría conformado el cuarto frente.


El quinto frente es de otro orden. Es la derivación de toda la masa humana caótica hacia mundos acordes a su estado evolutivo. Han sido generadores de caos y cuando esa enorme y milenaria carga ya no puede ser aclarada en el mundo de los conceptos, tienen que ser removidos para que puedan vivir donde puedan aprender. Por eso van a ser llevados a mundos mucho más primarios que el nuestro, donde se verán reajustados por los elementos de la Naturaleza y por la actividad humana (si podemos llamarla así) de esos mundos. Allí serán ajusticiados. Pero habrá algo que se puede considerar de alguna manera como un atenuante de esa condición y es el olvido que van a gozar. Se van a olvidar de todo lo que fue su condición humana, de que participaron en la evolución de un planeta, de que ocasionaron tanto horror en él. La Providencia los va a asistir de esa manera, garantizando el olvido, interrumpiendo la razón o poniéndola en estado de suspenso hasta que sea aconsejable que lo puedan recordar. ¿Acaso parte de eso no ha ocurrido en nuestra humanidad? Los avances tecnológicos del último siglo ya formaban parte del patrimonio humano desde hace milenios, pero fueron olvidados y recién en esta época fue autorizada su recapitulación. Así también esos seres gozarán de un olvido de la evolución alcanzada, una interrupción de la razón misma y en algún momento de su evolución podrán recordar.


Podemos conjeturar cuál será el tiempo del olvido que esos seres vivan en esos mundos y decir que el mismo es proporcional a la distancia tiempo que tenemos desde los grandes cataclismos de la humanidad hasta nuestros días. Pero tal vez pueda haber una nota atenuante porque toda evolución tiene una característica que le es propia y es la velocidad, y tal vez la velocidad de estos tiempos también les permita producir su moraleja más rápidamente y así el tiempo del olvido tener una menor duración.


Ramatis asegura que ese tiempo puede durar entre seis y siete mil años, pero yo le adjudicaba entre unos diez a doce mil. Sin embargo, todo esto es muy relativo y está en relación con el desenvolvimiento que esa masa caótica tenga en ese otro planeta y según sea éste, ellos mismos determinarán ese lapso.


Hay algo muy concreto y determinante en ese sentido que es la extinción de la última célula de insania, porque hasta que no se agote, hasta que no sea desintegrada la última célula de insania en toda esa masa humana, el proceso no culmina. Y esa humanidad tendrá que asistir a eso. Cuando se vaya aproximando el final y un importante caudal de esas inquietantes células antiguas se haya extinguido, podrá permitírseles un cierto recuerdo, porque entonces el componente psíquico ya habrá sido muy reajustado, y eso les permitirá recordar. Tal vez seres de infinita misericordia se acerquen entonces a ellos y vayan concediéndoles tenues recuerdos, algo así como un vago presentir como el que puede tener hoy en este mundo cualquier hombre acerca de su naturaleza.


En todo eso va a haber un proceso paralelo con la humanidad de este planeta, quizás debido al alto grado evolutivo al que haya accedido al cabo de tan prolongado tiempo, gracias al cual pueda haber un grado de comunión tal entre esas dos evoluciones, que le permita iniciar un rescate de esa masa caótica redimida.


¿Cómo se producirá ese rescate? Esa humanidad tan evolucionada estará facultada para crear como una “Escala de Jacob”, algo así como una cadena de equivalentes entre el estado evolutivo alcanzado en este planeta en ese entonces y el estado evolutivo alcanzado por la humanidad que lo abandonó tanto tiempo atrás. Esos equivalentes serán los escalones por los cuales deberán entrar nuevamente a este mundo. Es un trabajo de una Ingeniería Celeste.


¿De qué manera podrán ser registrados esos equivalentes? Al principio será a través de todo lo inconsciente en ellos y en ese sentido, el estado onírico mucho los puede asistir; muchas cosas serán presentidas primero oníricamente y luego en vigilia, calando en su interior, en sus corazones, en sus mentes, hasta que puedan emprender el regreso hacia su tierra de origen. De esa manera se combina muchas veces la vida de los pueblos, la vida de los mundos. Procesos increíbles y maravillosos que esperan por la evolución de las humanidades.


Pero, ¿dónde puede uno capacitarse para ver estas realidades y bondades? ¿A qué Escuelas debe asistir? Esas Escuelas no están en el plano físico sino en un lugar a donde la conciencia lo puede remitir si uno así lo quisiera y para ello se preparara. Tal vez muchas de estas enseñanzas se den en esas Grandes Bases del Espacio. Es como esa imagen de Dorée que ilustra “La Divina Comedia”: el Maestro y el Discípulo parados sobre una nube, viendo el paso de los mundos, de las civilizaciones, de las humanidades... ¿Qué le estará enseñando ese Maestro? Tal vez muchas de estas cosas. La aventura de la humanidad es infinita, ilimitada, no debemos buscarla solamente a través de sus connotaciones físicas, sino en nuestro interior y seguramente él nos develará todos esos misterios.


por el Maestro Yaco Albala
El Mahatma de Occidente
www.yacoalbala.com.ar






Tomado de aquí.

viernes

Viajes hacia ti



Tú eres de aquel Planeta. ¿Lo ves? Tú eres esos átomos de aquel planeta… tu respiración no es tuya… el aire es aire de alguien más y él, y ella, viviendo en ti. Tú recuerdas el tránsito planetario o deberías hacerlo. Tú viajas.



Me movía, en una miríada de México y otros lugares… medio oriente y Egipto. Allí, en recorridas, he seguido sorprendido por la presencia del círculo. Círculo en tres. Y en el centro una proclama breve: “tú sabes”. “Tú sabes que esto ya pasó”. Y me imagino repasando la vida a través de otros ojos… mirando en el viaje que sólo un espíritu puede hacer (¿un espíritu solo?) y que avanza por tus dudas y temores. Ese recorrido que te indica la fortaleza que deberá tener tu destino… un destino de entendimientos. El juicio se da en el entendimiento… ese es el único juicio justo.



Se han abierto las actas de nuestra memoria. Podemos transitarnos y cumplir el designio del último tiempo. Podemos retomar las ‘deudas’ de nuestra familia, de nuestro barrio, de nuestro corazón. Podemos retomar la idea de la ‘necesidad’, plural necesidad. Podemos volver una y otra vez a los lugares alejados que pueden soldarse con “un solo atreverse”. “No ser para ser… desprenderse”.

Verme hoy, tal vez ayer, mucho mañana



Me embriagué de mi destino. Sería como verme hoy, tal vez ayer, mucho mañana. Porque las cosas van pasando y dejando huellas imborrables. Se completa en mí tantos otros que he sido, tantos hombres y mujeres, tantas generaciones, completas, viviendo en mí. De aquello no todo se recuerda. Pero vive y late.


Avanzo con mis plegarias hasta llegar a ti. ¿Quién, en su sano juicio, podría decir que jamás ha rezado? Hay tanta mística en nuestras vidas que mañana todo será natural. Como decían: “nada más natural que Dios”. En ellas me lanzo a buscar un destino y un compromiso. Asumo mi incapacidad y mis limitaciones. Soy conciente de mi soberbia hasta donde mi conciencia llega. Luego tirito al verme desnudo. ¿Cuánta falsedad deberé superar? ¿Cuántos prejuicios católicos y morales? ¿Cuántas cadenas caerán?


El ejercicio avanza hacia la liberación. “No hay verdades, hay libertad”. Pero asumir esa libertad sin apuntalarla con verdades no es sólo estar desnudo, sino andar todas las ciudades y campos de esta forma. Ya no poder reflexionar… ¿para qué se reflexiona si no es para encontrar verdades? Muy pocos sinceros adherirán a esta tesis.


Y en eso me desentiendo de mí. Porque ya no hay un fin en mí. Nada que viva en contra ni a pesar mío. Soy la verdadera encarnación de lo que quiero ser. ¿Han visto? He dicho ‘verdadera’. Aunque deseo justificarme, ¡cuánto deseo hacerlo!, no lo haré.


Asumir la vida es un trabajo inagotable. Poder escudriñar en sus confines, en sus medios, en sus movimientos; es arrollador. Todo está frente a mí y acaso no lo veo. Siempre ha sido así. ¡Cuánta vergüenza me da reconocerlo! ¡Yo que creo conocer el Universo, apenas si puedo divisar algo frente a mí! Aunque ese ‘algo’ no tiene nombre y ¡ay, me obligan a nombrarlo! Pero, en ese mismo intento, me resisto… prefiero seguir llamándolo ‘algo’ que vive en lo evidente de mi vida y que aún no descubro. Las galaxias completas se posan en mi ventana, cada mañana, y quizás mañana sí, de una vez por todas, pueda vivirlas, ya no nombrarlas.


Me despido en lo que cierra este texto: acaso vuelva cuando estés triste, quieras hablar o entregarme tu palabra. Eres libre: ¡libérate!

Lo que dices te hace



Mi pasión sube en tanto no te escribo. Se disminuye la dicha y el reconocimiento mientras te deseo lo mejor. No puedo sino desearte eso. Y te pido que pienses en lo que dices. Lo que dices te hace. Y te hace tan fuertemente que no siempre lo ves.


Avanza en los modos del placer y el respeto. Avanza hacia la dicha que te habita y te contempla. Observa a tus hermanos actuar igual. Es el reconocimiento lo que hace posible esto. Es la voluntad lo que intuye un final feliz. Voluntad de reconocimiento y respeto.


Lo vivo se hace manifiesto en todo lo que se mueve. Lo que se mueve es todo. Esa gran cantidad de energía determina el proceso de transformación. Lo que cambia mantiene la vida.

La tierra y el cielo



La liga azul, la línea que cruzaba el cielo de Norte a Sur, ese humo blanco que se movía sobre mi cabeza. Me encontró otra noche mirando al cielo. Y eso que pasó pasó tan bajo que hasta pude tocarlo. Y las distancias de cielo, en un ratito, dejaron de existir. Las estrellas giraban a mi alrededor. Me tocaban la punta de la nariz, me tocaban las piernas, se movían como conociéndome.


No será la primera ni la última noche. Tal vez pasó hace millones de años. Cuando pude concentrarme en ese cielo, inmediatamente me concentré en esta tierra. Y ella, tan sigilosamente, como para que no me asustara, me dio a conocer sus movimientos. Puede moverme al ritmo de su corazón. De aquí para allá, mi organismo se contoneaba al ritmo que desde la tierra subía. En ese momento, yo no tenía dominio sobre mi persona. Sólo estaba en balance, el balance natural que la tierra propone.


Esos segundos son segundos mágicos. Y son mágicos por la falta de costumbre. Todo el tiempo, ese movimiento está presente y es fundador de nuestra zona en el universo. Es parte nuestra y, a su vez, nosotros lo constituimos. La vinculación con el cielo y con la tierra es la danza más natural y simple que existe; sólo requiere de nosotros la atención y concentración necesarias. Son pocos minutos que pueden acompañarnos jornadas completas. Debes sentir el sonido y el llamado de la tierra. Es la voz que nos une y que indica el camino.

La NASA encuentra una "cantidad significativa" de agua en la Luna



viernes 13 de noviembre, 4:48 PM



Washington, 13 nov (EFE).- La agencia espacial estadounidense NASA anunció hoy que encontró pruebas de que en la Luna hay agua, lo cual representa un paso grande hacia el establecimiento de asentamientos humanos en el satélite de la Tierra.


"Encontramos agua, y no apenas un poco, sino una cantidad significativa", dijo en una conferencia de prensa Anthony Colaprete, del Centro Ames de Investigación de la NASA, en Moffett Field (California).
El 9 de octubre la sonda LCROSS impactó el polo sur de la Luna en un cráter llamado Cabeus.


El artefacto de 79 millones de dólares, precedido por una sección del cohete Centauro que lo propulsó, fue enviado a la superficie lunar para levantar una nube de materiales que los científicos pudieran analizar en busca de la presencia de agua helada.


Los datos preliminares obtenidos del análisis de esos materiales "indican que la misión descubrió, exitosamente, agua... y este descubrimiento abre un nuevo capítulo en nuestro conocimiento de la Luna", afirmó la NASA.


"Estamos muy entusiasmados", declaró Colaprete. "Muchas líneas de pruebas muestran que había agua presente tanto en la nube de vapor que se elevó en ángulo alto, como en los escombros proyectados en ángulo más bajo por el impacto de Centauro", agregó.


"La concentración y distribución de agua y de otras sustancias requieren más análisis, pero podemos decir con seguridad que (el cráter) Cabeus contiene agua", afirmó Colaprete.


El sitio de colisión, en el lado de sombra permanente del cráter, no ha recibido luz del Sol en miles de millones de años, y los científicos pudieron analizar el polvo, el vapor y las rocas levantadas por el impacto cuando estos se elevaron por encima del borde de Cabeus y absorbieron la luz.


Esto permitió la medición espectrográfica, es decir el análisis de la luz absorbida en diferentes longitudes de ondas que revela diferentes compuestos, y los científicos vieron las señales de agua bajo luz infrarroja y ultravioleta.


"Vemos la prueba de la presencia de agua en dos instrumentos", dijo Colaprete. "Y eso es lo que nos da tanta certeza sobre nuestras conclusiones", aclaró.


La NASA, que espera enviar astronautas a la Luna hacia el 2020, tiene planes para el establecimiento de una base habitada por humanos de forma permanente en la superficie lunar y que sirva como punto de escala en viajes espaciales más largos.


El hallazgo de volúmenes de hielo en la Luna que puedan proveer de agua a los residentes humanos es un avance sustancial en el proyecto para el sustento de una base lunar.
El hielo podría usarse para obtener agua potable y también como fuente de hidrógeno para el combustible de los cohetes.


Sobre la base de sus mediciones, el equipo de Colaprete calculó que había a la vista de sus instrumentos unos 100 litros de agua.


Los científicos han especulado por años en el sentido de que los cráteres con sombra permanente en el polo sur de la Luna podrían contener agua helada en la superficie porque ello explicaría la presencia de cantidades significativas de hidrógeno en esas regiones.


Si el agua que se formó o se depositó data de miles de millones de años "estos depósitos polares helados podrían dar claves sobre la historia y evolución del sistema solar", señaló la NASA.


La presencia de agua en la Luna ya la había detectado un instrumento construido por la NASA y enviado en 2001 a bordo de la sonda de India, Chandrayaan-1, pero se encontró en pequeñas cantidades y vinculada al polvo de la superficie lunar.


Colaprete añadió que no solo se vio agua en la nube de materiales levantadas por la colisión. "Hay muchas cosas allí", dijo.


El impacto de la sonda se observó mediante su nave hermana, el Orbitador de Reconocimiento Lunar, como asimismo con otros telescopios espaciales y desde la Tierra.


Salió de acá.

domingo

Un abrazo

sábado

Uno debe saber cuándo se agota



El tiempo está medido. Tenemos fecha de vencimiento. La materia cambia el proceso y abona la tierra. Somos caducos, sagradamente caducos.


Debemos conocer quién nos sigue. Quién nos sigue y quién nos precede. Debemos saber a quién le entregaremos el mando… el mando de nuestra vida. En un momento del proceso, dejar de ser para SER. Es de unidad de lo que hablo. Es totalidad. Un movimiento. Un corazón. Una intención.


Por eso, uno debe saber cuándo se agota. En qué momento dejará de ser para SER, ya no uno, sino integrado a uno. Subsumido. En ese lugar.


Perderse para ganarse es la consigna. Conocerse para no saber quién soy. Fluir.


En otro sentido, el cansancio es una mala utilización de la energía. El cuerpo no está hecho para cansarse. Debemos saber cómo administrar nuestra energía para evitar el cansancio, eso que nos hace vulnerables a todo tipo de aflicciones, incluso a enfermedades.


Si sabes cómo administrar estas energías, sabrás cómo canalizarla hasta distintos lugares. A no dudarlo: el caso extremo del cansancio es la huelga. La energía deberá dirigirse a la huelga si es que el cansancio agota a los hombres y a las mujeres que trabajan. Esa es una bocanada que quiere romper con el cansancio, el agotamiento, la explotación. Nadie está obligado a cansarse. Existen opciones.


Tú te liberas, él se libera: nosotros nos liberamos. Sólo podemos ser libres entre hombres y mujeres libres… nadie será absolutamente libre en tanto exista un solo esclavo. El cansancio deberá superarse en organización. La organización en resistencia-constructiva. La organización libera… que libere.

La imposibilidad de hablar por otro



¡Qué difícil es semejante cosa! ¡Qué cosa innombrable! Había puesto las cosas blanco sobre negro para llegar a la conclusión del gris. Me habían dicho que podía hablar por alguien más. Me habían dicho que no hablara por alguien más. Me habían dicho lo uno y lo otro, como si mi condicionante no fuera “yo mismo”.


Levanté mi voz, acaso proclamando una causa que ya no era mía. Y no era mía porque, o jamás lo fue, o no era aprehensible. Tal vez la causa nos superara para siempre y eso mismo la hacía causa. Pero, en un esfuerzo aberrante, traté de decir por otro, pero eso resultó imposible. La vida me impulsaba a ser mi propia definición. El rasgo último e iniciático siempre sería el mío. Todo me configuraba, pero yo no era todo. El filtro, maldito yo, hacía prevalecer su fortaleza.


Te estoy tentando a que me abandones. Estoy asqueando tus respuestas. Acaso sea la responsabilidad que vive en tu corazón la que te indique el camino. Y esa voz, voz fundadora, te acompaña de manera invisible y te bendice. ¿Quién soy yo para hablar por alguien más? Sólo puedo hablar en la fina brisa que acaricia mi pelo y me hace ser humano. Sólo puedo referirme a vos con una bendición. Soy, en su voz mínima, la representación del universo. Soy el dios de los caídos. Soy la excusa que te acompaña hasta el final.

El hombre de los cielos



El tiempo pasaba entre imagen e imagen. El libre andar de lo sabido, ese conocimiento sin dueño que se menea de aquí para allá, había cambiado la cúpula. El niño cantor poco y nada sabía de esto que les cuento. Una tibieza se posaba en aquella pantalla. Tal vez, un hombre sin tierra, un hombre sin suelo, un hombre de los cielos. Tal vez, sólo su sombra.


El trabajo que de sus manos brotaba no tenía nombre. Era una convulsión de acero y transpiración, una endemoniada fuerza productora. Lo llamaban “El Cielo”. Era alto y muy alto. Más de dos metros medía, de seguro. Dos metros y más. Blanco pálido, era blanco pálido: como un albino. Y esa fuerza que tenía cuando le gritaba a sus compañeros: “vamos, adelante, a tomar la parte trasera, la bandera, ¡LA BANDERA!” Notable su voz de trueno, imponente su estilo.


“El Cielo” había llegado a la Argentina en el año ’33. Ya era grande cuando llegó, tendría unos 19 o 20 años. El pibe empezó trabajando en la venta de diarios. Comenzaba temprano; 5 de la mañana en calle, en una esquina, no recuerdo cuál, y así se hacía de unos mangos que luego compartía con su familia. Eran 5 en total, papá, mamá y 3 hermanos. A los 40 ya estaba listo para entrar a la fábrica. Por cierto, la única fábrica que tenía el pueblo por ese entonces. Él llegó con esa mística revolucionaria que le entregó el peronismo en auge. Él llego de la mano de la fuerza de los sindicatos, los campings, las obras sociales, las reuniones de las familias de los compañeros de laburo y todo eso. Él llegó “en la flor”.


Los campamentos obreros, talleres de formación, grupos de estudio; todo en auge. Los metalúrgicos, los camioneros, los de la carne, hasta los docentes, todos laburando a la par; iba creciendo la cosa. Era temor; ¡temor tenía la clase media al ver tanto negro organizado! Y, nosotros, pequeño burgueses que mirábamos de afuera, no podíamos comprender cómo tanto alboroto por este general en el gobierno. Y, otros, tan envidiosos por semejante organización, iban en contra de cualquier cosa con tal de desbaratar ese ejemplo latinoamericano. Y habían manchas negras, usted me pregunta, y yo le digo: ¿ha consultado un espejo? ¡Claro que había manchas! ¡Y por todos lados había! Pero eran manchas hechas por los trabajadores, eran manchas hechas por el mismo pueblo. ¡Tenían el derecho a cagarla! Y, eso, pocas veces pasa.

Construcción en intención



Se lo propuso sin cansancio. Iba a defenestrar no sé qué cosa, cúspide del entendimiento. Yo creí que el espíritu podía explicar con mayor amplitud esto que pasa. Pero el espíritu es eso, es eso mismo que pasa. La gradación energética diferencia una cosa de la otra... pero ustedes buscan precisión.


En el espíritu viajo, me muevo… pero no puedo alejarlo, cercarlo: soy el espíritu. Y en ese espíritu me muevo por las cosas, soy las cosas, soy el otro. Ese reconocimiento, tal vez bondad como lo expresaba Lukacs, es la coordenada que avanza sobre y en el mundo. Me puedo ir por tus ojos hacia el fin de la historia, puedo percibir tu creencia y tu ciencia sólo porque no te corresponden, puedo ser tus ideas y tus pensamientos ya que ellos vagan en un sin fin de ideas y pensamientos. No creas que me ayuda mi condición… mi condición es mi karma.


Vamos a avanzar en decirte: esto es de kryon. Tenemos confianza en que sientes nuestra presencia que es luz y calor. Sabemos que tu voluntad se une con la de tantos otros y es paz. Entendemos lo que la vida ha querido mostrar en este derrotero de 51.000.000 de años.


Vuelta a figurarte parte de la creación, del centro de la tierra suben seres humanos que han avanzado en su vida bajo tierra. Ellos reconocen la vida sobre la tierra y se escapan de la fatalidad que hombres y mujeres siembran. Ellos conocen.


Pero, ya vive en cada uno la intuición de que pronto podrán ofrecer y mostrar su vida, su organización. Y darán testimonio de todo lo que ha pasado para que se conozca en el mundo aquello que se ha callado.


Ya hay registros de lo que digo y es necesidad esperar estas manifestaciones.


Tú puedes ver en la puerta de madera las manifestaciones y los claro-oscuros que indican su movimiento. Nuestra función es la del acotamiento de la experiencia de vida, el justo condado de lo que queda “adentro” y “afuera”, el detalle que transita la manera de mirar.


Del cielo también vendrán señales y hombres y mujeres, como nosotros. Caerán y se presentarán según los planetas y las coordenadas de conocimiento. Todo está mucho más “junto” de lo que puedes imaginar. Aquí, en el medio, deberán asimilar las vidas y los movimientos de los que hablamos. El amor no es una energía que pueda describirse en los términos dicotómicos con los que actúa y se mueve el ser humano. Las intenciones se cargan del tipo de energía desarrollada y puesta en movimiento por el ser que se acompasa en ellas. Esa fortaleza es una construcción… construcción en intención.